El Tocando Madera es pura superstición extremeña embotellada. Es un tinto que va a lo seguro: mezcla la finura de la Pinot Noir con la fuerza de la Garnacha, y le da un toque de 3 meses en barrica americana para que coja un poco de empaque, pero sin pasarse. Es un vino "roble" pensado para disfrutar de la fruta, no para complicarse la vida.
El Tocando Madera es pura superstición extremeña embotellada. Es un tinto que va a lo seguro: mezcla la finura de la Pinot Noir con la fuerza de la Garnacha, y le da un toque de 3 meses en barrica americana para que coja un poco de empaque, pero sin pasarse. Es un vino "roble" pensado para disfrutar de la fruta, no para complicarse la vida.
Tiene un color púrpura intenso y una nariz que es un festival de grosellas negras y yogur de frambuesa, un aroma goloso y fresco que te engancha.
En boca es jugoso, amplio y muy elegante. Es aterciopelado, suave y tiene un gusto prolongado que te deja con ganas de más. Es ese vino que siempre apetece, perfecto para carnes marinadas, barbacoas, patés o simplemente para abrir con unas tapas y no fallar. Sírvelo fresquito, sobre 15°C.
El Tocando Madera es pura superstición extremeña embotellada. Es un tinto que va a lo seguro: mezcla la finura de la Pinot Noir con la fuerza de la Garnacha, y le da un toque de 3 meses en barrica americana para que coja un poco de empaque, pero sin pasarse. Es un vino "roble" pensado para disfrutar de la fruta, no para complicarse la vida.