La Garnacha de Coloma es una declaración de intenciones. Este vino es el "gentleman" de la bodega: 12 meses de gimnasio entre roble francés y americano le han dado un empaque y una elegancia que quitan el hipo. Un tinto serio, con corbata, pero que sabe cómo pasárselo bien.
La Garnacha de Coloma es una declaración de intenciones. Este vino es el "gentleman" de la bodega: 12 meses de gimnasio entre roble francés y americano le han dado un empaque y una elegancia que quitan el hipo. Un tinto serio, con corbata, pero que sabe cómo pasárselo bien.
A la vista es un rojo cereza intenso, oscuro y seductor. En nariz es una explosión de fruta roja madura que se lía a besos con notas de café, vainilla, especias dulces y un sutil toque ahumado. Es complejo, de esos vinos que te obligan a olerlo dos veces.
En boca es donde saca su carácter. Tiene cuerpo, está perfectamente equilibrado y sus taninos son suaves, pero están ahí para recordarte su estructura. El final es largo, dejando un regusto a moras y vainilla que perdura. Pide a gritos un cordero asado, carnes de caza o un buen guiso. Sírvelo a unos 16°C. Es un Garnacha de manual.
La Garnacha de Coloma es una declaración de intenciones. Este vino es el "gentleman" de la bodega: 12 meses de gimnasio entre roble francés y americano le han dado un empaque y una elegancia que quitan el hipo. Un tinto serio, con corbata, pero que sabe cómo pasárselo bien.